El consumismo en verano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según un estudio que he leído recientemente y que facilitaba fintonic en verano gastamos más dinero en el coche, son gastos a consecuencia de las vacaciones estivales como pueden ser alquiler de coches, peajes, aparcamientos, combustible…también se incrementa el gasto por que en estas fechas casi todos llevamos a revisar el coche antes de salir de vacaciones, así cambiamos los filtros, los líquidos y revisamos los neumáticos, también recurrimos mas a páginas como http://www.desguaces.eu/ para adquirir los repuestos necesarios o las piezas que debemos cambiar antes de salir de vacaciones.

Empleamos alrededor de doscientos euros en la revisión del vehículo, y será un poco más si tenemos que cambiar los neumáticos, una parte primordial para la seguridad en nuestro viaje. Tras los gastos del coche vienen los gastos derivados de las vacaciones como suelen ser comer fuera de casa, que en ocasiones si no vas a pensión completa en el hotel de destino, sueles gastarte una pequeña fortuna en alimentación, además a cuantos más sois en el viaje, mayor es el gasto. Las visitas a lugares de pago también suelen ser uno de los puntos en los que más gastamos, entradas a musicales o conciertos y parques temáticos son los que se llevan una gran parte del presupuesto de las vacaciones, pero claro si hay un gran parque acuático ¿Cómo no vas a pasar un día entero disfrutando de los toboganes y de las atracciones, sobre todo si viajas con niños? Cabe destacar que si te gusta cualquier objeto o artículo, no solemos mirar mucho el precio, simplemente nos gusta y lo compramos, independientemente de si le vamos a dar uso después o no. Esto suele pasar mucho cuando el viaje se realiza con la familia en la que incluimos niños, los caprichos suelen ser muchos y variados.

No vamos a olvidar las salidas nocturnas, después de cenar ¿a quien no le apetece salir a tomar un helado o un coctel a uno de esos pub que están tan de moda en las ciudades de la costa? Pues eso, que hay te vas a gastar otro buen pellizco, que aunque los disfrutes porque pasas una velada agradable y divertida, sabes que en casa te gastarías menos de la mitad por lo mismo. Luego te paras a pensar y concluyes que para una vez al año que sales de vacaciones vas a vivir a cuerpo de rey y mañana Dios dirá.